sábado, 13 de enero de 2018

#AMLO, #MORENA y #México, #Maduro, #PSUV y #Venezuela ¿#Unios?



Por Jorge Peña Ninomiya

Twitter: @JorgeMantaro



No cabe ninguna duda que en México existe una corriente importante dentro de la izquierda que al ver que la corriente socialista marxista leninista no daba para más después de su rotundo fracaso con la caída del muro de Berlín, la posterior desintegración de la URSS y en los últimos años el viraje de China y Cuba hacia una economía más abierta y la libre empresa. Se sacaron de la chistera un nuevo engendro llamado Socialismo del Siglo XXI para contraatacar al nuevo engendro del neo liberalismo a mediados de los 80s del siglo XX cuyos padres fueron Margaret Tatcher y Ronald Reagan.



Dicha corriente se mudo de partido (el PRD) donde no tenían una fuerza relevante y engrosaron las filas del partido de Andrés Manuel López Obrador, Morena. No son pocos lideres de dicho partido que han externado simpatías por la revolución Bolivariana como fue la actual dirigente nacional de Morena Yeidckol Polevnsky, Héctor Díaz Polanco, Dolores Padierna, Gerardo Fernández Noroña y otros personajes más. Incluso el mismo Andrés Manuel a pregunta expresa de qué opina sobre Venezuela, Corea del Norte (Súper amigos del PT de Alberto Anaya), Argentina y Bolivia se ha negado a hacer comentario alguno. Señala que no quiere entrometerse en asuntos de otros países pero allí cae en la incongruencia pues va a hacer proselitismo e incluso cuando Trump tomo protesta visitó las principales ciudades de México en la frontera. Viajó a Europa a hacer lo mismo, entonces, ¿Por qué no opinar sobre Maduro, Evo Morales, kirchner, Lula y Dilma?

lunes, 1 de enero de 2018

2018: ¿Qué nos espera despues de las 00:00 horas del dos de enero?

Por Jorge Peña Ninomiya
Twitter: @JorgeMantaro

El último tercio de 2017 nos muestra un panorama poco alentador tanto para los ciudadanos como para el país. Estamos en una tormenta que probablemente termine siendo un huracan categoría cinco debido a el choque de trenes que se vislumbra entre las tres alianzas o coaliciones del PRI-Verde-NA, PAN-PRD-MC y Morena-PT-PES.

Vamos por partes. Hasta el momento solo hay una alianza que se puede decir que ya está planchada y lista para enfrentar las elecciones en 2018 que no solo serán las más intensas en la historia del país sino que también serán las elecciones donde más puestos de elección popular estén en juego. El PRI-Verde-NA tiene a su favor que son ya viejos conocidos y si bien en los membretes tanto el Verde como Nueva Alianza también tienen como candidato a José Antonio Meade, en los hechos es el candidato del PRI y de ganar será solo presidente del PRI como ocurrió en 2012 y como ha ocurrido en elecciones de gobernadores y alcaldes a lo largo de los años.

La alianza “Por México al Frente” esta sujeta con alfileres que bien pueden desprenderse de no llegar a un acuerdo que satisfaga las ambiciones de Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado que aun cuando los primeros dos ya no son dirigentes nacionales de sus partidos, en el fondo son los que palomearán que grupos serán los bendecidos con candidaturas y otros puestos de elección popular que son principalmente las plurinominales que son las más peleadas y las que más antojan a las y los políticos pues si obtienen una buena posición, asegurarán tres o seis años de vivir de los recursos públicos y así extender sus redes de poder. De tronar esta alianza los sacaría de la jugada y desde un inicio la elección sería entre Morena y el PRI.

¿Qué tan fuerte está la alianza Morena-PES-PT? Pues es una moneda al aire ya que los asesores de AMLO y los cabilderos tienen que sopesar si la alianza con Encuentro Social les dará más votos que los que están perdiendo desde que se registró el tabasqueño como precandidato por ese partido. Desde ese entonces una buena cantidad de seguidores de AMLO en redes sociales ha mostrado su rechazo y también otra buena cantidad ha doblado las manos como siempre lo han hecho y aceptan ciegamente lo que López Obrador haga.

Por otro lado las pre campañas y las campañas serán un dolor de cabeza para la ciudadanía pues estarán siendo bombardeados por millones de spots en radio y televisión que a mi parecer en lugar de beneficiar e incentivar el voto, produce el efecto contrario. El 1ro de julio la gente solo querrá que esto termine y esperarán que la elección no termine provocando conflictos postelectorales que parece que ese rumbo es el que será tomado ya que Andrés Manuel ya lo dijo “habrá fraude en 2018” ¿Qué podemos hacer? Absolutamente nada ya que a este señor se le permite todo y aun después de 12 años sigue mandando al diablo las instituciones mas no así las prerrogativas que recibe mensualmente su partido a nivel estatal y nacional.

La única solución que se puede dar para las siguiente elecciones es disminuir la cantidad de spots, el dispendio en las campañas donde se gasta gran cantidad de dinero en suvenires como playeras, gorras, plumas, comales, estufas, renta de espectaculares, miles de personas contratadas para hacer la labor territorial como es el barrido de colonias o el estar en los cruceros. Se ha sugerido tanto por candidatos como por organizaciones no gubernamentales y políticas que en lugar de los spots se deberían disminuir drásticamente y en lugar de estos optar por hacer más debates y ponencias donde el ciudadano logre contrastar un proyecto de otro.

Creo que si la gente entendiera que cada gorra, playera, despensa, souvenir proviene de sus impuestos, probablemente la sociedad rechazaría dichas dádivas. Esos recursos pueden ser mejor aprovechados aumentando el presupuesto destinado a la investigación, ciencia, tecnología, apoyo a micro y mini empresas, educación de calidad, mayor presupuesto a universidades públicas, servicios de salud y una mayor cobertura de estas a grupos vulnerables.

No hay parto sin dolor y los impuestos a nadie le gustan y por eso se llaman así. No es algo que este posibilidad de negociación pero lo que si podemos negociar es precisamente el uso que se le da a estos y como van a repartir el pastel cada año en el Presupuesto de Egresos de la Federación donde cabe aclarar que casi la mitad de esos recursos son para pagar sueldos a nuestro obeso aparato gubernamental con sus aviadores, gran cantidad de burócratas que están allí incluso cumpliendo la misma función varias veces de otros burócratas.

domingo, 31 de diciembre de 2017

AMLO, el INE y las elecciones de 2018 entre la descalificación y el anticipado fraude electoral




Por Jorge Peña Ninomiya
 
Como en cualquier elección o campaña en el mundo, todos los actores saben de antemano las reglas del juego y al momento de aceptar participar en ellas por default aceptan dichas reglas sean o no de su agrado. Esto lo comento por la gran cantidad de seguidores de AMLO y el mismo circulo cercano del tabasqueño que llevan bastante tiempo anunciando un inminente fraude electoral el próximo 1ro de julio de 2018.

El asumir esta posición resulta irresponsable y peor aún, incongruente, ya que si se sabe de antemano que en el juego hay cartas marcadas uno se convierte en validador y cómplice puesto que MORENA tiene registro como partido político nacional ¿Avalado por quién? Por el nefasto INE al cual han mandado al diablo selectivamente pues nada dicen al recibir sus prerrogativas nacionales, estatales y electorales. ¿Cómo podemos creer en Morena y AMLO cuando acepta sin chistar cientos de millones de pesos anualmente? ¿No sería congruente el no aceptar dicho financiamiento y solo subsistir con las aportaciones de sus militantes?

Esta receta la ha aplicado López Obrador desde 1988 cuando sufrió su primer “fraude” en la primera elección para gobernador en la que participó y lo mismo hizo en 1994 cuando volvió a perder la elección para el mismo cargo señalando nuevamente un fraude que en esa ocasión presionó tomando instalaciones de PEMEX y casetas de peaje, así como su marcha al Distrito Federal. Seis años después en el 2000 ganó la elección para jefe de gobierno del DF por aproximadamente 3% de diferencia de Santiago Creel del PAN y allí no hubo fraude alguno y el perdedor como cualquiera que se considere demócrata aceptó su derrota.
En el 2006 perdió la elección presidencial por menos de un punto porcentual ósea aproximadamente 300,000 votos. ¿Qué hizo? Si bien no tomó pozos petroleros o casetas de peaje, les dio un gancho al hígado a comerciantes, restauranteros y hoteles que fueron afectados por la toma de Reforma con su famoso plantón que, según sus seguidores, esto sirvió como válvula de escape para evitar un levantamiento armado (háganme el favor).

En 2012 perdió por diez veces más votos que en 2006 y aun así él y sus seguidores no perdieron la oportunidad de golpear al futuro gobernante con la obvia intención de negociar un mejor arreglo en lo oscurito con el equipo del ganador que en este caso fue Enrique Peña Nieto. Eso sucede tanto en elecciones para alcaldes, diputados locales, diputados federales, senadores, gobernadores y presidente de la república. El Peje hizo su desplante, su teatro, su circo y finalmente cesó el hostigamiento al presidente electo que no tuvo problema alguno en la entrega-recepción de la banda presidencial el 1ro de julio de 2012.

Pero ¿Qué es lo que busca AMLO al descalificar la elección y cuestionarla? Vender cara su derrota y negociar. Como dice el dicho “El que se sube, se pasea” y si, Andrés Manuel al registrarse como candidato en febrero próximo, estará aceptando las reglas del juego como en las cinco elecciones anteriores. Y así como en las anteriores elecciones, si no le favorecen los resultados no dudará en volver a descalificar al Instituto Nacional Electoral, a sus consejeros, a los que pasarán más de 12 horas cuidando las casillas, a sus propios representantes de casilla que firmarán las actas de escrutinio. Esto será una vez más una bofetada a decenas de miles de hombres y mujeres que de buena fe decidieron acudir a vigilar una casilla o bien ser representante general, representante distrital, etc.

Poniendo un ejemplo, AMLO acepta las reglas para jugar futbol soccer pero llega al punto en el que decide no acatarlas y toma el balón con las manos y en lugar de 11 jugadores mete a 9 más para que sean 20 y finalmente aplasta al equipo contrario que si siguió las reglas o peor aún, ni haciendo trampa logra sacar la victoria y de coraje toma el estadio y no permite que salga nadie hasta que le den el triunfo a su equipo sí o sí.

El tabasqueño no puede refugiarse más en que la mafia del poder hace lo que se le da la gana con el INE y las reformas a las leyes electorales ya que su partido, MORENA, cuenta con representación en el congreso de la unión y bien pudieron hacer cambios o al menos sugerirlos para que fuesen efectivos en 2018. Si se le preguntara a la gente sobre la segunda vuelta electoral estoy totalmente seguro de que la aceptarían ¿Por qué? Porque ya estamos cansados de crisis postelectorales como las del 2006 y 2012. A nivel local también han ocurrido muchos casos donde la diferencia es tan pequeña que ninguno de los candidatos acepta su derrota. Si existiera la segunda vuelta el ganador tendría mayor legitimidad ya que obtendría más del 50% de la votación a diferencia de 2006 y 2012 donde ganó el candidato con una votación de 36% o 38%.

Para terminar, el problema de Andrés Manuel y sus seguidores es que son hipocondriacos políticamente hablando ya que creen que son el ombligo del país, creen que todos conspiran contra ellos, que los medios de comunicación, periodistas, politólogos, opinólogos, etc. Los atacan sistemáticamente. Se quejan de ser “atacados” sin embargo no tienen empacho en atacar a cualquiera que no comulgue con sus ideas, con su partido, con sus candidatos. Para ellos, quien no esté con AMLO o con Morena es de derecha, es un vendido, un ignorante, etc. Ojalá en esta elección podamos tener elecciones más serias y con mayor calidad. Ojalá que las y los candidatos nos den una lección de tener las primeras elecciones de primer mundo y dejar la descalificación, el desprestigio, la calumnia y el golpeteo político.

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